Antonio Ramos, 40 años coleccionando antigüedades


Antonio Ramos, natural de Almodóvar, es un apasionado de las antigüedades, más concretamente de las máquinas de coser. Hoy, enseña para sus vecinos su tesoro más preciado.
Desde muchas partes de España han llegado a la casa de Antonio a ver la impresionante colección de máquinas de coser que tiene en su haber, y es que no es para menos. En una casa rústica, ubicada en el casco antiguo de la localidad, este vecino de Almodóvar guarda una colección de más de 200 máquinas de coser de casi todas partes del mundo.
“Hace más de cuarenta años que llevo en el mundo del coleccionismo. Voy añadiendo máquinas poco a poco”, comenta Ramos orgulloso de su colección, “todo el que viene se queda impresionado de la cantidad de máquinas que hay”.
Antonio ha viajado por toda España, por los mercadillos de antigüedades, para poder aumentar la suma, “he estado en Sevilla, Madrid, Barcelona, Málaga… pero ya no me queda mucho más sitio y hay que parar un poco”.
Cuidador de una empresa de mantenimiento, hace ahora algunos años, Ramos, de 75, cuenta que “era yo el encargado de las máquinas de coser, las tenía a mi cargo y tuve que arreglar una. En mi casa tenía otra de mi abuela, que está por aquí, y la arreglé también”, así comenzó su interés y pasión por estas máquinas, que han ido evolucionando a lo largo del tiempo.
Máquinas fabricadas en 1.800 y de todas partes del mundo como Escocia, Suecia o Estados Unidos, son las que tiene en su haber y guarda en ese rinconcito cerquita del Ayuntamiento que nadie ha querido perderse. “Aquí ha venido hasta la televisión. TVE, Canal Sur, los programas de España Directo y Andalucía Directo…”
Además de las máquinas de coser, este cuco guarda también una colección de carteles taurinos en el sótano de esa misma casa. “Esta colección la empezó mi tío, y yo la he recuperado y expuesto”. Carteles de ‘El Cordobés’, Curro Romero, entre otros, adornan las paredes de lo que Antonio denomina “su rinconcillo para echar un buen rato con sus amigos”.
Orgulloso de su obra, Ramos cuenta que “igual que pasó a mí desde mi tío, esta colección pasará a mi hijo y a mi nieto, que tiene 15 años y le encantan las máquinas”.
Antonio se despide diciendo que si tuviera más espacio, tendría expuestos muchos más carteles y máquinas de coser, “pero ya necesitaría una nave para meterlo todo”.